marzo 16, 2012

'Cristiano' viene de 'Cristo': Manso y humilde

 Por Abraham Ramírez


     En su versión del evangelio, Mateo narra una frase dicha por Jesús que siempre me ha parecido crucial en mi intento, totalmente fallido, de ser un cristiano real.  Dice: ' Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga' (Mateo 11:29-30)  


     Entiendo con perfecta conciencia lo que Jesús quiere decir con 'aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón', pero se me hace muy difícil hacerlo, es decir: 'serlo'.  Cuando alguien me hace mal me cuesta mucho ser 'humilde y manso', cuando me doy cuenta ya estoy encendido y listo para devolver, aunque sea en una pequeña parte proporcional, el mal que me hayan hecho. Más de una vez me he sorprendido con ese dolor en el abdomen que me da cuando me enojo, aprieto los dientes y los puños; mi mente se agiliza para encontrar las palabras necesarias para defenderme; a veces es demasiado tarde, ya hice o dije algo de lo que en unos minutos, o a caso segundos, me arrepentiré.  


     Me gustaría ser como Él.  Si la salvación de la tierra, no, de la tierra no, de mí mismo dependiera de mi mansedumbre, estaría perdido y sin esperanza.  

     Quiero ser como Jesús.  Quiero que la gente que esté cerca encuentre paz en mi compañía.  Quiero ser siempre igual, como Él.  No cansarme de amar, de perdonar, de ver con ternura hasta al más incómodo de mis semejantes.  


Señor, si me falta paciencia y amor para ser manso y humilde como Tú, para saber perdonar; por favor Tú nunca dejes de ser paciente conmigo y perdóname, eres mi único refugio y mi única oportunidad; eres el único que puede darle paz a mi alma.








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